La imagen de Robin Williams se podrá usar hasta 2039

EU. La familia de Robin Williams se encuentra inmersa en una lucha por ver quién se queda con qué objetos personales o propiedades del actor. Pero hay algo por lo que no pueden pelear: sus derechos de publicidad.

Según dejó estipulado en su testamento que se leyó esta semana, el protagonista de historias como Patch Adams y Papá por Siempre quiso que los derechos para usar su nombre, firma y fotografías son propiedad de la Fundación Windfall, una organización de beneficencia que creó el propio Williams hace unos años, y que tiene el propósito de ayudar a otras causas benéficas como Médicos sin Fronteras.

Según publicó la página web de la revista The Hollywood Reporter, esto quiere decir que el uso de las imágenes de Robin Williams estará restringido durante los siguientes 25 años después de su muerte; o sea, no se podrá usar su imagen ni su rostro para hacer comerciales, aparecer en películas o como un holograma digital hasta el 11 de agosto de… ¡2039!

Además, si Hacienda de Estados Unidos considera que los ingresos de la Fundación Windfall no pueden usarse para la deducción de impuestos, estos derechos de publicidad del fallecido actor se distribuirán a diferentes organizaciones de este tipo con un propósito similar.

De acuerdo con The Hollywood Reporter, la decisión de heredar los derechos de su imagen a la Fundación Windfall la tomó el propio Robin Williams, después de ver la lucha que enfrentaba la familia de Michael Jackson y Hacienda acerca de cómo cobrar impuestos de los derechos de publicidad del fallecido Rey del Pop.

El gobierno federal de Estados Unidos alega que los dueños de los derechos de Michael Jackson deben más de medio billón de dólares en impuestos, además de 200 millones de dólares en multas.

De esta manera, explica The Hollywood Reporter, el hecho de que la Fundación Windfall tenga el control sobre cómo se puede usar la imagen de Robin Williams limita también las responsabilidades fiscales de su familia.

Robin Williams se suicidó el 11 de agosto de 2014 en su casa a las afueras de San Francisco, California; el actor atravesaba por una fuerte depresión, ataques de ansiedad, además de que recientemente le habían diagnosticado mal de Parkinson.

Días después de su muerte, sus hijos, Zak, Zelda y Cody Williams ingresaron a su casa, sin avisar a su esposa Susan Schneider, y se llevaron varias de sus pertenencias.

Entonces empezó la batalla legal por su herencia, ellos alegando que Susan quiere apoderarse de lo que les heredó su padre sin tomar en cuenta el testamento que el actor hizo antes de conocerla. Ese documento estipulaba que los únicos propietarios de sus efectos personales son sus tres hijos.

En tanto, la ahora viuda de Robin Williams, con quien estuvo casada durante tres años, alega que en efecto, ella no es la heredera, pero que sí le corresponde quedarse con algunos objetos que le recuerden su vida de casada con Robin.